- LA MISERICORDIA, UN VALOR PARA DESCUBRIR -

Etimológicamente la palabra MISERICORDIA, proviene del latín:

MISER: Misero, desgraciado, desfavorecido, que causa compasión.

CORD: Corazón, sede de un sentimiento.

IA: Un sufijo que indica cualidad o virtud.

En definitiva significaría: “La cualidad o virtud de tener un corazón para un desfavorecido”

Fuentes más cercanas utilizan la acepción "MISERIS CORD DARE", es decir dar el corazón por el más desfavorecido.

Es una reacción ante el sufrimiento ajeno, interiorizándolo hasta sentirlo como propio, apropiándose de él dolor ajeno.

No se debe llamar misericordia a un sentimiento de compasión que no vaya acompañado de una praxis.

Tampoco se puede confundir misericordia con las obras de misericordia; cuando estas constituyan una ayuda momentánea y coyuntural, desplazando las verdaderas causas del sufrimiento.

La verdadera misericordia, ataca los orígenes del dolor del hombre, convirtiendo su accionar en una acción transformadora y liberadora.

Es así que los Hnos. han estado en los más diversos contextos, donde la Iglesia y sociedad los necesita: Cárceles, hospitales, asilos de ancianos, orfanatos y fundamentalmente en el campo de la educación.

El carisma de la misericordia, se traduce en el campo de la educación en:

  1. En la elección de los entornos educativos: favoreciendo los entornos socialmente más débiles.
  2. El espíritu misericordista obliga los colegios y obras misericordistas a “quedar al servicio” del lugar o barrio en donde están enclavados.
  3. El compromiso de la formación de un hombre sensible, abierto a las necesidades de la comunidad, servicial y creyente.
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