- Proyecto Pastoral de la Obra Misericordista del Uruguay -

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- 1. Pastoral educativa -

Una tarea: Síntesis fe-vida-cultura

Esta es la tarea de fondo de la actividad educativa: conformar comunidades de creyentes que se encuentran en torno a los saberes culturales socialmente significativos para su recreación crítica a la luz de la fe, buscando la conversión personal y grupal. Dos procesos: Evangelización de la cultura – inculturación del Evangelio. Es el doble proceso relacionado al discernimiento que la comunidad educativa hace para descubrir a Dios en el seno de los bienes culturales que hacen al trabajo escolar y para desarrollar, en ellos, los bienes del Reino. Pero además, está el proceso no menos central de la evangelización de las situaciones cotidianas. No se trata sólo de ofrecer una visión de la vida profundamente evangélica como construcción coherente; se trata, además, de que esa visión sea operante en la vida de todos los días.

Tres opciones:

El centro de la actividad escolar no está en la catequesis sino en el mundo y sus saberes. Y en el centro de esos saberes está el hombre. Por eso en el centro de la vida escolar están las personas, toda la persona y todas las personas. Las relaciones entre las personas son las que constituyen el tejido escolar y el tejido del mundo y de sus saberes. La pastoral educativa reconoce en esto una actividad evangelizadora: pone en diálogo lo secular y lo cristiano en un ir y venir de preguntas y respuestas. Búsqueda de una sociedad alternativa. En una escuela de identidad cristiana, aprendemos para transformar. Para transformarnos y para transformar la sociedad. Sí, aún en estos tiempos de desencanto y dilución de utopías, afirmamos que otro mundo es posible. Por eso la pastoral educativa es un asunto que se discierne desde el lugar del pobre. En clave Misionera. Ya no hay cristiandades. Se trata de procesos de iniciación y re – iniciación permanente. Se trata de fundaciones y re – fundaciones muchas veces provisorias. No podemos pretender escuelas de católicos, para católicos, conducidas por católicos. En el marco de la cristiandad la escuela católica hacía una pastoral de mantenimiento. En nuestra sociedad actual se trata de iniciación. Religión, valores, moral, son cuestiones abiertas y plurales en las escuelas. Se trata de buscar el diálogo. Nuestro Dios está aquí, aunque unos y otros lo ignoremos.

Cuatro frentes:

Clima institucional (o matriz de aprendizaje institucional) Es el modo en que se vivifica, se construye, se modela y se habita la institución. Porque se trata de un ambiente propicio para la vida o nefasto. Hablamos del equipamiento, la relación, la racionalidad institucional, la profesionalidad, la administración de los tiempos y los recursos, los reglamentos, los procesos de conducción, animación, formación y participación. Es un frente complejo que puede parecernos inasible pero debe hacerse plan. Propuesta curricular. Una escuela configura una determinada propuesta curricular porque cree que tiene sentido. En el fondo lo que está diciendo es que se puede vivir humanamente aprendiendo eso que se propone. Una escuela con inspiración cristiana intenta decir algo más: busca descubrir una dimensión cristiana en esos mismos saberes. Busca poner en diálogo. Espacios de explicitación del evangelio. Pero la conciencia de esta dimensión cristiana requiere que exista también alguna forma de catequesis. Algunos serán obligatorios, otros optativos. Algunos estarán permanentemente, otros aparecerán en algunos tiempos significativos. Ejes y contenidos transversales. Son la marca ética del proyecto educativo evangelizador. Puede ser un lema anual que es trabajado de muchas formas. En algún momento tiene que haber espacio para hacer conciencia de la unidad de la vida escolar.

Cinco competencias.

Porque la tarea es una: síntesis fe-cultura-vida, esa síntesis puede expresarse en cinco competencias que todos los frentes están buscando desarrollar. El informe Delors (UNESCO) nos ha acostumbrado a pensar en la escuela como lugar en el que se aprende a conocer, a hacer, a ser y a vivir juntos. Esto mismo es decir que la escuela forma competencia científica, competencia tecnológica, competencia ética y competencia c comunicativa. Pero además, la escuela de inspiración cristiana tiene que formar para la sabiduría, formar competencia de discernimient

- 2. Objetivos de la Educación Misericordista -


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MISIÓN

La Obra Misericordista del Uruguay asume la tarea educativa que le es propia por el carisma fundacional, en el marco de la misión evangelizadora de la Iglesia Católica. Por eso, quiere ofrecer a la comunidad un testimonio de vida cristiana y misericordista:

“una educación integral y armónica del alumno/a, buscando la formación de una persona atenta a los valores del espíritu, en sintonía con una sociedad en búsqueda, comprometida con una Iglesia cuya opción preferencial son los pobres, preocupada por toda situación de injusticia y de marginalidad que la rodea, solidaria con las personas que sufren por una u otra causa”.

Fieles al método de la presencia, que ha inspirado al Padre Víctor Scheppers, fundador de la Congregación de los Hermanos de la Nuestra Señora de la Misericordia, queremos ser una presencia atenta y amorosa en la comunidad; una presencia que nos abra al conocimiento de todos porque se favorece el contacto en cada situación en particular.

Este estilo que no se preocupa tanto de defender de los peligros por miedo a riesgos y a eventuales errores, sino que intenta proponer, estimular, hacer crecer, animar a la persona para que llegue a ser lo que originariamente es y debe ser, según el proyecto de vida y las opciones que intuye y que pretende hacer propias dentro de la vocación personal.

NUESTRA IDENTIDAD.

Nuestros Colegios y nuestras Obras son medios educativos de inspiración católica, de tal manera que los valores evangélicos serán transmitidos con toda libertad y vividos en sus expresiones concretas. La Catequesis, así como la pastoral escolar, tendrán necesariamente un lugar privilegiado y se respetarán las directrices diocesanas en la materia.

El carisma de misericordia de la Congregación deberá ser conservado como una joya preciosa de nuestras obras; este carisma se expresará y se concretará en una atención especial a los jóvenes en sus necesidades. Toda la Comunidad educativa será sensibilizada en este sentido" (Carta - Comunicado del Hermano Omer Beaulieu, Sup. Gen.).

Nuestra Obra Educativa, en el ejercicio de la libertad de enseñanza y dentro del pluralismo existente en el modo de concebir el hecho educativo y a la misma persona humana, se reafirma desde sus comienzos como colegio católico y misericordista.

En su carácter de colegio católico, ofrecerá a sus alumnos "un ambiente iluminado por la fe y animado por el espíritu evangélico de caridad y libertad" (Gaudium et spes, 38). La educación impartida estará inspirada en los valores de la persona humana como centro dinámico del orden social, de la justicia, la libertad, la paz, así como de cuantos valores propugna el mensaje salvador de Jesús. La enseñanza se adecuará a las directrices de la Iglesia Católica en general, y de la Iglesia Diocesana en particular, considerada como la Comunidad Cristiana Local más próxima y a la que necesariamente habrá que hacer referencia.

Se ofrecerá una educación integral y armónica del alumno/a, buscando la formación de una persona atenta a los valores del espíritu, en sintonía con una sociedad en búsqueda, comprometida con una Iglesia cuya opción preferencial son los pobres, preocupada por toda situación de injusticia y de marginalidad que la rodea, solidaria con las personas que sufren por una u otra causa.

A través de la enseñanza y de la educación, se buscará que el alumno/a llegue a una síntesis entre la fe y la ciencia, entre una cultura humanista y científica; de tal manera que se llegue a un espíritu crítico y, más aún, a un humanismo cristiano.

Como colegio misericordista, la tarea educativa y formativa se alimentará del espíritu y del carisma del Monseñor Víctor Scheppers, fundador de la Congregación de los Hermanos de Nuestra Señora de la Misericordia. Este espíritu ha quedado sintetizado en su lema:

“A Dios el honor; el trabajo para mí; el provecho para el prójimo".

Asimismo, el nombre de la Congregación de "Hermanos de Nuestra Señora de la Misericordia" anima a una actitud misericordista que consiste en darse de todo corazón al mísero y al pobre. Este espíritu obliga a los colegios y obras misericordistas a "quedar al servicio del lugar o barrio en donde estén enclavados... Principio que será tenido en cuenta a la hora de inscribir a los alumnos y de fijar las cuotas".


OBJETIVOS DE LA EDUCACIÓN DE UN COLEGIO MISERICORDISTA.

Asumiendo los objetivos del Episcopado Latinoamericano, y confrontándolos con el objetivo general del Monseñor Víctor Scheppers que animaba a los alumnos a "crecer en la virtud, amar a la Iglesia y servir a la sociedad", se puede decir que los objetivos de nuestra formación misericordista son los siguientes:

  1. Humanizar y personalizar al hombre, logrando que desarrolle plenamente su pensamiento y su libertad.
  2. Integrar al alumno/a a la realidad social latinoamericana impregnada por una cultura profundamente cristiana en la que, sin embargo, coexisten valores y antivalores, luces y sombras.
  3. Recrear permanentemente las pautas culturales y las normas de interacción social de modo que se posibilite la formación de una nueva sociedad, verdaderamente participativa y fraterna.
  4. Convertir al educando en sujeto activo, no sólo de su propio desarrollo, sino también al al servicio del desarrollo de la comunidad: educación para el servicio. (Cf. Puebla 1025-1026).
  5. Formar los corazones de los jóvenes en la fe y en la práctica de buenas obras, fomentando en ellos hábitos que reflejen en su ser y en su actuar un espíritu de humildad, de servicio y de amor por la verdad.

  6. Estimular una actitud responsable hacia la Comunidad Eclesial y la Sociedad Civil.
  7. Proveer a los alumnos de una sólida formación profesional, en consonacia con su edad y su condición, y que les facilite la inserción en la vida laboral y social.
  8. Inculcar en el corazón de los jóvenes una profunda y tierna devoción a la Virgen María. (Posito. Vol 1 Pág. 318).

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